viernes, 24 de junio de 2011

Feelings

Tú estabas tumbado en el césped mientras yo admiraba tu dulce rostro, teniendo una conversación, una de las nuestras, con alguna que otra carcajada y algunos desahogos por ambas partes. Al rato me tumbas apoyando mi cabeza en tus hombros, mientras me hacías cosquillas con un pequeño palo y yo solo podía sonreír y disfrutar del momento de estar de tal forma contigo, de estar así con la persona con la que sueño día y noche, con quien pienso las 24 horas del día, esa persona de la que poco a poco me he enamorado y con la que sé que difícilmente podrá pasar algo más que amistad. Más tarde decidimos levantarnos y andar un poco, hasta que llegamos cerca de su casa y nos sentamos para hablar y estar un rato más juntos, habiendo unos cuantos roces, algunos que otros intensos cruces de miradas y un intercambio de palabras. Tú, como siempre, me decías un par de bromas que yo me las creía y tú me abrazabas mientras me susurrabas que no lo decías enserio. Al final, ya es la hora, la hora de almorzar y por tanto de separarnos, nos damos dos besos, nos separamos un poco, pero seguidamente nos damos un abrazo de despedida.
Mientras iba a mi casa, pensaba que no tenía remedio, todas sus facetas eran perfectas, él era perfecto, irremediablemente era encantador y cada día le quería más y más, y no podía hacer nada, solo dar saltos de alegría, tener una sonrisa permanente y esperar hasta que se me pasen todos estos sentimientos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario