domingo, 20 de noviembre de 2011

Levantarse un domingo, y saber que el único plan que hay para hoy es no salir de tu habitación, hay que estudiar y no perder ni un minuto en tonterías. Cansada ya un poco de estudiar después de tres horas, abro la puerta de la habitación y lo primero que siento es un gran olor a café, nunca me había parecido tan fascinante ese olor tan familiar. Luego pensé un poco y me paré a pensar el por qué me ha parecido tan fascinante un olor como ese, y es porque me recordó a ti, a tus ojos color azabache, a tu espectacular sonrisa, a tu espalda musculosa y a la gran felicidad que transmites en cada segundo; pero la verdad, no sé por qué me recordó tanto a ti, dicen que cuando te gusta tanto alguien, cualquier tontería te puede recordar a esa persona, y cuando estás en ese punto, es cuando verdaderamente eres feliz por todo lo que sientes, ya que es precioso y único.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Tras un día intenso, con sus diversas cosas: alegrías, tristezas, pequeños rebotes de enfados, novedades en diversas cosas y algunas emociones más, llego a casa, y lo único que puedo hacer es ver que tengo de comer, lentejas, un plato ideal para un día frío, y un buen plato para describir una vida: batallitas o amores entre los granos de lentejas, grandes obstáculos, unos que se pueden deshacer rápido (las patatas) y otros que es casi imposible, pero al final se consigue (el chorizo). Más tarde, tras descansar un poco la mente, toca estudiar, aunque una buena asignatura asique me cuesta poco ponerme a estudiar, pero esta vez, quien sabe por qué, me cuesta más que nunca concentrarme en lo que leo, asique reviento, paro, enciendo la tele, pongo música lo más alta posible y me pongo a pensar el por qué pasa esto, lo único que saco en conclusión, es que necesito ya desahogarme con alguien porque no aguanto más, el ideal mi mejor amigo, ese amigo que siempre termina haciéndote llorar para que luego quedes totalmente liberada.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Esencias

Y es que cuando te veo sigo teniendo la misma reacción que tenía hace un año, te miro e intento que no me descubras mirándote, y cuando te veo, lo único que quiero es acercarme a ti y entablar una conversación, saludarnos como nos saludábamos antes, con un tímido “hola” o algo por el estilo. Aunque tengo que decir, que como ya eso no sucede excepto de vez en cuando, esa excepción, cuando ocurre, es la mejor sensación que tengo.
Como sucedió el otro día, en el que estaba esperando nerviosa hasta estallar por el examen que tenía a continuación, y tu justo pasaste por mi lado, a escasos centímetros, casi rozándonos, tú me dijiste un pequeño y casi insonoro “hola boba” (un saludo, que ni mi amiga escuchó) y yo lo único que pude hacer es enseñarte la lengua como “una niña pequeña” y oler tu fragancia, esa fragancia que te marca, y que casi nadie huele, y cuando te fuiste lo primero que hice es decirla a mi amiga: “jo, qué bien huele” y ella saco una pequeña sonrisa, esa sonrisa que lo dice todo. Pero ¿sabes? Conseguiste relajarme totalmente para poder entrar al examen tranquila y que no me quede en blanco.
Y con eso me doy cuenta de que aún eres demasiado especial y esencial en mi vida, y que no va a ser fácil poder sacarte de mi cabeza, y que aunque lo intente, de momento, no lo voy a conseguir. 

martes, 8 de noviembre de 2011

Amores especiales

Dicen que el amor a primera vista es una tontería, que es un tanto imposible que te puedas enamorar de alguien, solo con ver a la persona. Y la verdad yo creo que es verdad, que si te puedes enamorar a primera vista, ya que lo he podido comprobar, y ya me está pasando otra vez, y van tres (aunque de sentimientos algo diferentes)
La primera, un chico que iba a clase de unas amigas, y siempre decía: jo, quiero conocerle… Al final, le conocí, salimos juntos, y la verdad, todo acabó mal, pero no cambiaría lo que pasó, fue precioso.
La segunda, me llamó la atención, sin conocerle de nada, poco antes de dejarlo con el primero, y este hizo que me olvidase de todo lo mal que lo pasé, y ya es casi un año que me llama demasiado la atención.
Y el tercero, me llamó la atención antes de verano, pero ahora que va a una clase conmigo y le conozco un poco mejor, la verdad, me parece increíble… Sus ojos color negro azabache, su sonrisa impecable (de esas que cuando se sonríe, le da otra expresión a la cara, una expresión de felicidad plena), luego también su personalidad, es el chico más abierto y simpático que he conocido, y es que, cuando me habla, mientras me mira a los ojos, me puede transmitir tal energía (por así describirlo) que puede cambiar totalmente mi estado de ánimo y llegar a pensar “como puede tener tanta felicidad y empatía una persona”. Pero lo mejor de todo, y lo que más especial siento es cuando cruzamos una mirada, una mirada disimulada, pero que a la vez termina en una sonrisa un tanto “tonta” (y es que, cuando te voy a observar, suele dar la casualidad de que miras hacia la dirección en la que estoy, y terminamos riéndonos).
Por ello, cuando se habla de amor a primera vista, yo soy la primera que dice, que sí, nos podemos enamorar perfectamente de alguien sin apenas conocerla, o incluso sin conocerla, y lo más curioso, es que cuando pasa esto, esas personas, y lo que llegas a sentir, es lo más especial y único que existe.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Ya me llamabas la atención el año pasado cuando te veía entrar en aquella biblioteca en la que los dos coincidíamos, para ir a estudiar. Más tarde, después de un largo verano, te vi en la presentación del instituto, y dije: Por favor, que esté en mi clase; pero no fue así, tú estabas en la clase de ciencias biológicas y yo en la clase de ciencias sociales, hasta que entré en una clase y ahí te vi, sentado con tu amigo esperando a que entrase la profesora para dar clase, y sin darme cuenta, saqué una sonrisilla que nadie la vio, esa sonrisa de: Genial, le veré todo el año en esta asignatura, aunque difícil sea que pueda entablar conversación con él. Pero ese pensamiento no duró mucho, dos días antes del examen, cuando tocaba esa clase, hablamos de tonterías algunas personas, y entre ellos estabas tú. Seguidamente, al final de las clases, te vi caminar por el mismo camino que yo (resulta que vivimos en la misma parte del pueblo), pero tú te pusiste a hacer auto-stop y yo me fui caminando.
Como ya sólo me quedaban dos tardes antes del examen, y era de bastante contenido, fui a la biblioteca a estudiar, y tú, un poco más entraste por esa puerta, y te sentaste al lado mío, y te dirigiste a mí con estas palabras (que aun recuerdo a la perfección): ¿Qué, ya estudiando? ¿Es mucho? ¿Por dónde vas?; y yo, actuando con normalidad, le respondí y entablamos una larga conversación (aunque solo fuese de la asignatura que tenemos en común, pero por algo se empieza), y lo más importante, pasamos la tarde juntos, con risas y miradas. 

viernes, 4 de noviembre de 2011

Hacía tiempo que no te veía con frecuencia, sólo de pasada, no sé el qué pero algo ha cambiado, ya no hablamos, y antes hablábamos siempre de cualquier tontería, tu sonrisa es distinta, y tu mirada no la reconozca; ya no te buscaba por todas las esquinas, y no sonreía como antes, ahora si sonrío se me pasa en menos de treinta segundos, además de que no he tenido muchas ganas de saludarte, quién sabe por qué.
Por ello, durante un tiempo he querido convencerme de que ya no te quería, de que ya no era lo mismo, intentaba que no hubiera atracción. Pero la verdad, con una conversación de lo más escueta, hoy ha sido como antes, te buscaba por todos lados para simplemente observarte, quería cruzarme contigo solo para intentar rozarte y enseñarte la lengua como “una niña pequeña” (como tú lo describes), y siempre que notaba tu rostro sonreía como antes (una sonrísa que dura demasiado).
Y ahora es cuando me doy cuenta que olvidarte, de momento es demasiado difícil, que aunque me fije en otros y sienta algo por alguien, siempre tendré cierta debilidad hacia ti.