Ganas de soltarte todos mis sentimientos, de decirte que te quiero como a nadie, que desde hace meses te admiro, que me pareces perfecto, que con cada acto que haces me conquistas un poco más, que eres el único que a día de hoy me puede sacar una sonrisa que hacía tiempo no sacaba, que tus ojos, tu boca, tu pelo, tus andares, tu sonrisa, tus brazos, tus hombros, tu cuello, todo tu cuerpo, la forma de sonreír, la forma en la que me miras, la forma en la que andas, tu forma de ser, tu forma en la que me hablas, todo eso para mí es increíble, porque tú eres increíble, y todas esas mañanas en las que salimos a correr y nos pasamos horas hablando de tonterías, con los numerosos roces y abrazos, son las mañanas mágicas que hacía tiempo que no tenía.
Saber que ha podido pasar algo entre nosotros, y haberlo perdido de un momento a otro es lo que me repatea, y que me lo comentes como si fuera algo simple es por lo que me entran ganas de ir a buscarte y decirte todas estas tonterías, sabiendo que me arrepentiría en el momento, porque se podría destrozar la amistad que tenemos, por ello, me muerdo la lengua y me quedo sentada en el sofá comiéndome la cabeza una vez más.


