viernes, 26 de agosto de 2011

Después de haber cenado en el restaurante más caro de la ciudad, con aquella persona que te ha roto el corazón en ese mismo sitio, llegas a pensar que te ha llevado ahí como “recompensa de todo lo que has hecho por él”, pero prefieres no pensar más en eso, sales de la cena corriendo por esas calles oscuras y mojadas de aquella tormentosa noche, hasta que encuentras el único taxi que te pueda llevar a casa, te encierras corriendo en el baño, antes de que tu compañera de piso descubra tu estado de ánimo, llenas la bañera y te pegas una hora dentro, pensando en todo lo que pasó en ese dichoso sitio, todo lo que te dijeron en unos rápidos minutos, hasta que tocan la puerta, porque al fin y al cabo, tu compañera y amiga te conoce demasiado y sabe que siempre que te llenas la bañera y estas un buen rato es por algo, la dejas pasar, y con unas cortas frases te ánima para que salgas con ella un rato a despejarte y bailar un poco. En el primer baile alguien se te acerca, y para ti es el hombre perfecto: atractivo, demasiado simpático, romántico, el único que es capaz de sacarte una sonrisa que nunca habías sacado, y el primero que conoces que quiere lo mismo que tú.
Así que, por todo ello, le concedes que te invite a una copa fuera de ese lugar, los dos solos, para conoceros un poco mejor y que te pueda animar después de todo eso que te pasó anteriormente, más tarde te acompaña a casa para ser cortés, y te dice como últimas palabras: “Vuelve mañana al mismo lugar, a la misma hora, pero no con los mismos ánimos” y seguidamente te guiña un ojo y te manda una sonrisa pícara.
Al entrar en casa, tu amiga te espera ansiosa a que le cuentes “con pelos y señales” todo lo que ha pasado, como siempre, se lo cuentas, ya que ella lo sabe todo de ti; después de describir todo lo sucedido te dice unas cuantas típicas frases, más tarde habláis un poco de ella, y justo cuando os ibais cada una a su habitación te dice: “oye, no le dejes escapar, esto de hoy no le ocurre a nadie que no se haya escapado de una película, es perfecto y se te ve ahora mismo la más feliz del mundo”..

lunes, 22 de agosto de 2011

Por fin ese día tan esperado.

Ese día, en el que por fin llegabas de aquel alejado sitio, ibas a estar aquí 3 días antes de irte al pueblo en el que sueles estar cada vez que hay unas pequeñas vacaciones, sí, eran 3 días, pero al menos era algo para poder verte. El día más esperado, ya son las 2 de al medio día, te conectas un rato, y lo primero que me dices: “Putada…” y es que se iba al día siguiente por diversas causas, y por la tarde se iba a ver a la familia que se quedó aquí cuando ellos se fueron ese mes tan intenso; los dos estamos pensando mil y una maneras para poder vernos un rato, quién sabe por qué… Hasta que nos decimos: “Vale, en diez minutos donde siempre”, los dos nos encontramos en ese sitio, y de primeras, ya que no sabíamos como saludarnos, nos damos un abrazo, empezamos a hablar un poco, muy poco… Ya que seguidamente nos centramos en otras cosas diversas, y después de media hora, recibe una llamada telefónica diciendo que se tiene que ir ya, para visitar a otras personas, ya que ese día tenía que hacer miles de cosas y arreglar algunos asuntos antes de poder marcharse otra vez al día siguiente… Nos despedimos, y cada uno se marcha por un lugar distinto, yo dándole mil vueltas a la cabeza, ya que nada fue como era antes, muy pocas palabras y mucho tacto, antes era muchas palabras y mucho tacto.
Pero ya no se puede hacer nada, solo dejar de pensar eso y esperar a que venga a este lugar, vernos de vez en cuando, y observar si todo seguirá como era antes, o si estaremos como éste último día, aclarar unas pocas cosas, y que todo siga el curso de la vida.

miércoles, 17 de agosto de 2011


Después de unas dulces vacaciones basadas en dormir y tomar el abrasador sol de la playa, llego a aquel lugar en el que permanezco casi todos los días del año, ese sitio del que acabas harta en pocos días porque apenas hay fiesta, pero llega la coincidencia de que justo vuelvo cuando son las únicas fiestas, esas fiestas que son esperadas todo el año, llegando por la noche, y por ello abrir el armario y ver la buena ropa y zapatos de fiesta que están deseando salir de ahí y lucirse cada noche en los cientos de bailes diarios. Salir, comprar alguna que otra botella de alcohol, normalmente Ron o Whisky, pero siempre con una amiga, para que no sobre, y después de comprarlo ir al parque donde vemos a toda la gente que tanto he extrañado cuando estaba  fuera, seguidamente vamos al lugar donde está puesta la música alta, y buscar una pareja para pasar un buen rato, y de ahí en adelante, nada es recordado con exactitud, lo único que recordamos esa amiga con la que compartí la buena vida, y yo, es que pasaron miles de cosas, miles de actos distintos, ya que la vergüenza se esfumó de un momento para otro. Pero después de contarnos la una a la otra las cosas de las que nos acordamos, siempre desordenadas, conseguimos enlazar la mayoría de la noche, entre tantas risas, sin arrepentirnos de nada, siempre terminábamos soltando: “Que nochecita, la mejor, tantas cosas distinta, lo que no nos haya pasado… Jajajaja”, y más tarde alguna suelta: “Jo… Las dos volvemos para las fiestas, y cuando se acaben todo va a ser aburrido… Nos deprimiremos, o no… Tenemos que montar nuestras propias fiestas porque si no será aburrido”
Y después de estos intensos días descansar unos cuantos días, y más tarde… Nos esperarán unos intensos momentos, para aprovechar lo que nos queda de la buena vida.

Paradise


Vayamos a un lugar perdido de todo, dónde nadie sepa que exista excepto nosotros. Pero ese lugar, aparte de que sea un sitio que nadie sepa el lugar donde se encuentra, tiene que cumplir algún que otro requisito, como que tiene que tener una playa de varios kilómetros para poder tomar el sol donde nos plazca y relajarnos en el frío agua, y justo detrás haya una gran montaña para así poder perdernos durante unas cuantas horas, que sólo tenga una casa, la nuestra, y que solo vivamos nosotros, quizás con amigos, para así poder montar fiestas todas las noches, y lo más imprescindible, es que sea nuestro paraíso, pudiendo así vivir miles de historias diferentes pero únicas, y también así poder quedarnos toda la vida a vivir ahí, no sólo en vacaciones. 

viernes, 12 de agosto de 2011

Después de una larga temporada.


Prácticamente un mes y medio fuera, estando sólo con la familia, en un lugar totalmente distinto al que vivo, todo más alegre, relajado y de buena vida, pero faltaban ellos, las personas que se saben toda mi vida, y a las que les cuento todo lo que me pasa, contando que son con los que paso los verdaderos buenos ratos, esos que nunca cambiaría, aunque seguía en contacto con ellos, no sabía nada de lo que pasaba.
Llego el día menos esperado, desde el aeropuerto hasta mi casa mirando por fuera y todo resultaba raro, distinto, aunque no había cambiado nada del exterior, llegar a casa y oler ese aroma tan acogedor, acto seguido salir a ver a esas personas, que para mí, son tan especiales, y todo resultar desconocido, había cambiado algo, y aún no sé lo que es, pero todo el mundo era distinto en algo, algunos siendo más cariñosos, y otros más fríos. Aunque todo el mundo me dice que yo he sido la que he cambiado, siendo más cariñosa, sin estar atenta de tantas cosas, y pensando más en mi misma, y que por ello, a lo mejor veo que ha cambiado todo, pero la verdad, es que no, no los recuerdo igual que antes, pero la verdad, lo prefiero todo así.
La única persona que no ha cambiado absolutamente nada, es la persona a la que más ganas he tenido de ver, ella, considerándola la persona más especial en mi pequeña vida, y la verdad, así es perfecta, se hace de querer demasiado, y los momentos con ella son los mejores, todas las cosas de las que hablamos, pudiendo ser hasta de tonterías, son importantes para nosotras, ya que ella es importante para mí, por ello todo lo que paso con ella es importante. Y la verdad, me he dado cuenta que no quiero volver a pasar tanto tiempo distanciada de ella, es malo, ya que su cariño es especial y único, nadie más sabe dar el cariño y afecto que da ella.

lunes, 1 de agosto de 2011

California

California, palabra que, ahora mismo, escucho en todos lados: películas, series, programas, conversaciones de personas desconocidas, y de las conocidas también, estando en distintos argumentos pero refiriéndose a una cosa, ese lugar encontrado en Estados Unidos, lugar donde tú naciste, y que por ello, esa palabra siempre me recuerda a ti, contando con que ahora mismo tú te encuentras ahí de vacaciones una larga temporada, por ello te extraño, y puede que sea obsesión, pero antes, cuando te podía ver todos los días, no escuchaba tanto esa palabra, pero no me importa, solo pienso en que al final del verano te podré ver.
Y la verdad, te echo de menos, y ojalá estuvieras aquí, conmigo, para poder echarnos unas risas juntos, admirar tu bella sonrisa junto a tu dulce mirada, y que me gastes tus bromas de siempre, esas que yo me termino creyendo por tontas que sea, sólo porque me las hayas dicho tú... Quiero que todo este tiempo se pase rápido, que te pueda ver y pasar un pequeño tiempo contigo, y así poder saber lo que siento de verdad, ya que cada día se me hace más grande el lio de cabeza que tengo, pero lo que de verdad sé es que siempre serás la mayor debilidad que tengo, porque para mí eres la persona más especial que hay.