viernes, 12 de agosto de 2011

Después de una larga temporada.


Prácticamente un mes y medio fuera, estando sólo con la familia, en un lugar totalmente distinto al que vivo, todo más alegre, relajado y de buena vida, pero faltaban ellos, las personas que se saben toda mi vida, y a las que les cuento todo lo que me pasa, contando que son con los que paso los verdaderos buenos ratos, esos que nunca cambiaría, aunque seguía en contacto con ellos, no sabía nada de lo que pasaba.
Llego el día menos esperado, desde el aeropuerto hasta mi casa mirando por fuera y todo resultaba raro, distinto, aunque no había cambiado nada del exterior, llegar a casa y oler ese aroma tan acogedor, acto seguido salir a ver a esas personas, que para mí, son tan especiales, y todo resultar desconocido, había cambiado algo, y aún no sé lo que es, pero todo el mundo era distinto en algo, algunos siendo más cariñosos, y otros más fríos. Aunque todo el mundo me dice que yo he sido la que he cambiado, siendo más cariñosa, sin estar atenta de tantas cosas, y pensando más en mi misma, y que por ello, a lo mejor veo que ha cambiado todo, pero la verdad, es que no, no los recuerdo igual que antes, pero la verdad, lo prefiero todo así.
La única persona que no ha cambiado absolutamente nada, es la persona a la que más ganas he tenido de ver, ella, considerándola la persona más especial en mi pequeña vida, y la verdad, así es perfecta, se hace de querer demasiado, y los momentos con ella son los mejores, todas las cosas de las que hablamos, pudiendo ser hasta de tonterías, son importantes para nosotras, ya que ella es importante para mí, por ello todo lo que paso con ella es importante. Y la verdad, me he dado cuenta que no quiero volver a pasar tanto tiempo distanciada de ella, es malo, ya que su cariño es especial y único, nadie más sabe dar el cariño y afecto que da ella.

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