miércoles, 15 de febrero de 2012

Levantarte con una sonrisa maravillosa, con una felicidad que ya extrañaba de hace tiempo, y llegar (después de un eterno día) a casa, extraña, sin ánimos de nada, simplemente, porque no te he visto hoy...
Hoy no he podido vigilar esa sonrisa que me encandila, no he visto esos gestos que me incitan a gritarle al mundo que me vuelven loca; tampoco he encontrado esos ojos que conquistan mi mirada, ni esos pómulos sonrojados y con alguna peca que hacen que me pierda por instantes. 
Y es ahora, cuando me doy cuenta, que estoy empezando a desvariar en cierto modo, ya había pasado por un día como hoy, y es la primera vez que no me puedo concentrar en absolutamente nada. No sé como, de un día para otro, has generado un sentimiento tan grande en una persona. 
Sólo espero poder llevarlo bien, y te pediría un favor si fuera capaz de hablar contigo como una persona normal; no hagas que me vuelva loca, no loca de psiquiatra, sino de amor, porque sé que por el camino que voy, voy a terminar así... 

martes, 14 de febrero de 2012

Ojos negros
pómulos sonrojados
SONRISA impecable
piel canela
cosas que me llegan a desesperar...


lunes, 13 de febrero de 2012

Y París se unió a Nueva York

Y volví a reconocerte, con tu impecable sonrisa unida a los únicos gestos que tu rostro sabe poner, con lo que toda tu cara vuelve otra; esa, que echaba tanto de menos, ya que hacía mucho tiempo que no te veía sonreír.
También, tus seguras, pero casi insonoras palabras las anhelaba... (Tu voz es increíblemente perfecta)
Y es que, hoy ha sido un gran día, nada mas llegar al instituto, te vi sonreír (lo único que pude hacer, fue abrazar a la primera persona que encontrase), después, a la salida, te dirigiste a mi, tuviste el detalle de invitarme a tu coche y llevarme a casa. Y lo siento, casi no te oía, creo que estaba demasiado atontada buscando cada mínimo detalle que ya conocía, como esos lunares únicos que hacen que seas perfecto, además, a la vez, estaba pensando en toda esta situación, la situación de que, nada más verte, después de soñar tres noches contigo, te pudiera volver a reconocer, te dirigieses a mí, y todo fuese tan casual...

Porque tuve la sensación de que, por un momento, París se juntó con Nueva York, y que por un momento, estuviéramos en los dos sitios a la vez, en las dos mezcladas ciudades del amor... Una sensación, que no muchas veces una persona las tiene; y sinceramente, esa sensación es la más inusual perfección...

sábado, 4 de febrero de 2012

Soñar otra vez con él, que le ves en la puerta del instituto, te rapta, te rodea con sus acogedores brazos en tu cintura y te dice que quiere pasar una vida contigo, te da un beso, y tu no poder reaccionar.

Un simple sueño, corto, pero intenso, hace que te levantes con una sonrisa de oreja a oreja, que te haga pensar por qué sueñas dos veces en una semana con él, cosas parecidas, cosas que nunca habías soñado de tal forma e intensidad.
Todo eso hace pensar el qué puedes sentir, sentimientos que en un principio no querías, pero que es inevitable... Y más si el subconsciente te lo dice a gritos, de una forma mágica.