También, tus seguras, pero casi insonoras palabras las anhelaba... (Tu voz es increíblemente perfecta)
Y es que, hoy ha sido un gran día, nada mas llegar al instituto, te vi sonreír (lo único que pude hacer, fue abrazar a la primera persona que encontrase), después, a la salida, te dirigiste a mi, tuviste el detalle de invitarme a tu coche y llevarme a casa. Y lo siento, casi no te oía, creo que estaba demasiado atontada buscando cada mínimo detalle que ya conocía, como esos lunares únicos que hacen que seas perfecto, además, a la vez, estaba pensando en toda esta situación, la situación de que, nada más verte, después de soñar tres noches contigo, te pudiera volver a reconocer, te dirigieses a mí, y todo fuese tan casual...
Porque tuve la sensación de que, por un momento, París se juntó con Nueva York, y que por un momento, estuviéramos en los dos sitios a la vez, en las dos mezcladas ciudades del amor... Una sensación, que no muchas veces una persona las tiene; y sinceramente, esa sensación es la más inusual perfección...
No hay comentarios:
Publicar un comentario