Un simple sueño, corto, pero intenso, hace que te levantes con una sonrisa de oreja a oreja, que te haga pensar por qué sueñas dos veces en una semana con él, cosas parecidas, cosas que nunca habías soñado de tal forma e intensidad.
Todo eso hace pensar el qué puedes sentir, sentimientos que en un principio no querías, pero que es inevitable... Y más si el subconsciente te lo dice a gritos, de una forma mágica.
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