domingo, 25 de septiembre de 2011

Déjame entrar en tu historia

Quiero que todo sea particular, que entres en mi vida de manera diferente, no como normalmente sucede, que me sorprendas para que así todo tenga más encanto, y seguidamente tener una relación totalmente distinta, que no se parezca absolutamente nada a las demás relaciones, que cada día sea una aventura, una historia que jamás fue escuchada por nadie, ya que tú eres esa historia, y quiero ser parte de ella, aparecer en la parte más encantadora y bonita de toda ella, que todos se sorprendan de cómo fue esa relación y que piensen que nunca podría existir dicha aventura, ya que esas parejas solo aparecen en las típicas películas que ven las mujeres en la época en la que están solteras y queriendo tener un novio con el que se sepa que nunca nadie va a sufrir daño alguno.
Por todo ello pongo todo en tus manos, ya que yo ahora mismo aceptaría todo lo que me propongas, pero sólo quiero poner alguna exigencia, prométeme que nunca habrá un sufrimiento extremo, que sea una historia en la que no haya engaños, y que el final sea feliz, o mejor aún, que nunca haya final. Te extrañará que te haga prometer esas tres cosas, ya que las dos primeras no se suelen decir, por el hecho de que con ello se suele pensar que no confías en la otra persona, pero lo siento, tengo miedo a volverme a enamorar, sufrí una vez, y la próxima relación que tenga, quiero que sea absolutamente perfecta.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Sin mirarle sabía quién era

Multitud de gente en ese pequeño antro, situado a las afueras de Madrid, la música alta, se escucha hasta cruzar la primera esquina, por ello todo el mundo baila, hay roces por todas partes, por ello en esos momentos a todo el mundo le es insignificante, hasta que alguien me roza el brazo y me recorre un temblor por todo el cuerpo, era diferente, sin mirarle sabía quién era, era él. Ya que él es totalmente distinto, hasta cuando toca a alguien es distinto, es único. Pero solo me parece a mí único, a nadie más le resulta distinto, es más, le parece de lo más corriente que hay, por ello y por todo lo que siento sé que es perfecto, es al único que quiero ahora mismo, y desde que le conocí, se lo que es querer a alguien sin apenas conocerle, ya que desde que le vi, sin cruzar palabra alguna, ya quería conocerle, poder cruzarnos miradas cómplices y sonrisas únicas.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Y vuelve a las épocas pasadas, en las que ella te veía todos los días y no podía controlar lo que sentía, se ponía nerviosa, roja hasta arder, y por ello se tenía que tapar con la primera persona que veía, para que él no la viera así. Y es que ya echaba de menos lo que era ese sentimiento, el sentimiento de antes de verano, ya que hace dos meses habían tomado más contacto de la cuenta, seguidamente no se vieron hasta dos meses más tarde, y por ello ahora no sabe cómo reaccionar. Pero lo que quiere hacer es soltarle todo lo que siente, que le quiere, y quiere que surja algo más que amistad, pero no un serio compromiso (al menos de momento), pero tiene miedo a que no sea correspondida, por ello aún piensa como decírselo sin que se note demasiado lo que siente, ya que lo que quiere es arriesgar, porque como suelen decir: “el que no arriesga, no gana”.
Pero lo que ella tiene claro, es que de momento no puede soltarle todo lo que siente, lo fantástico que le parece ese chico, todas sus facetas son impresionantes y casi perfectas, ya que él es perfecto, al menos para ella. Pero si le suelta eso ahora mismo, sabe que no surgiría nada, por ello se tiene que callar la boca y admirarle como si aún no tuvieran suficiente confianza como para eso.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Él

Dicen que en esta vida vives más de un amor, tienes muchos noviazgos, sientes muchos sentimientos hacia esas personas y puedes llegar a enamorarte de casi todos. Esos sentimientos los vives con más intensidad en la época de adolescencia, por ello, en esa época encuentras “a tu amor platónico” por el cual, aunque tengas mil relaciones, siempre sentirás algo por esa persona, algo que nunca sentirás por nadie más, algo verdaderamente especial. Desde que ves a esa persona, aunque no la conozcas de nada dices: “me encanta ese chico, quiero conocerle” y poco después te terminas enamorando, escribiendo todo lo que pasas con él en cualquier sitio para desahogarte, se lo cuentas también a todas tus amigas, esas amigas que te recomiendan qué hacer, cómo actuar, y más tarde, cuando empiezas a sufrir te terminan diciendo: “tienes que olvidarte ya de él, no puedes sufrir por un chico, no merece la pena” y tú nunca vas a poder hacerlo, te da igual sufrir, te encanta y no puedes hacer absolutamente nada.
Eso ahora mismo me está pasando, estando por la etapa en la que piensas que te encanta todo de él, es perfecto y nadie le supera, te encanta hasta su último lunar, y le tienes estudiado de pies a cabeza. Su pelo te vuelve loca, rubio rojizo, suave como la seda; su mirada es la más especial de todas; su sonrisa es espectacular, sus labios únicos (ya que son justo como te gustan); su cuerpo está en su punto, no muy cachas pero está en buena forma; pero lo que más me fascina es lo sensible que puede llegar a ser, sabiendo que siempre va a cuidar de quien lo necesite. 


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Volverle a ver todos los días

Este mes suele ser el más odiado por los estudiantes, ya que todos volvemos a la misma rutina de todos los años, estudiar nueve meses seguidos con el objetivo de aprobar todo para pasarlo como nunca en el siguiente verano. Nadie es capaz de quitarnos la frase: “Que asco, ya vuelve otra vez más de lo mismo, que verano tan corto…”. Pero la verdad, por otra parte apetece empezar, ver a todo el mundo de nuevo, contar nuestro verano, y hacer el vago en clase. Pero falta algo, al menos a mí, ver otra vez todos los días al tan apreciado chico con el que he soñado todos los días de verano, al que he extrañado tanto, y con el que surgieron diversos especiales momentos al principio y al final del verano. Le quiero ver todos los días, saludarle como antiguamente: un “hola” casi insonoro, junto a un sonrojamiento por toda la cara, que me tiemble la voz junto a las piernas, y me recorran mariposas por todo el estómago, que más tarde no pare de abrazar a quien tenga al lado, y que no pueda parar de hablar de él, contando también con las miradas tan intensas que tenemos  y admirar su preciosa sonrisa que saca seguidamente, y todo eso surgiendo solamente en un par de segundos, aunque a mí me parezcan eternos minutos.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Dicen que cuando te gusta alguien, y sabes que en ese día vas a verle, te pruebas todos los conjuntos que hay en el armario hasta ver el que te sienta “de perlas” en ese momento, seguidamente vas al baño y te peinas el pelo hasta que esté perfecto y junto a ello te maquillas lo justo, para que no se note que está sobrecargado ni para que no parezca que no te has maquillado, es decir, lo justo para resaltar tus mejores facetas. A la hora de verle siempre te terminas sonrojando, te tiemblan un poco las piernas, y te “vuelan mariposas” por todo el estomago, le dices tonterías que luego cuando no estás con él las piensas y te preguntas por qué las has dicho, también le tocas el pelo mil veces porque te encanta su tacto y respiras más fuerte de lo normal…
Eso son cosas que suelen pasar cuando le ves, a lo mejor pasan otras cosas, y no las indicadas anteriormente, ya que cada persona actúa de una forma diferente. Pero lo que nos pasa a todo el mundo, es que nada más verle, nada más notar su presencia en un entorno de 150 metros a tu alrededor, sacas una sonrisa mágica, una sonrisa que no sacas con cualquier otra persona, una sonrisa distinta, y seguidamente a esa sonrisa tan espléndida, cuando estás hablando con él, te ríes por cualquier tontería. Esas dos cosas son las indicaciones de que te gusta, de que él es diferente a cualquier otro, ya que él es el único que en ese momento te puede hacer la persona más feliz del mundo.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Disfruta de la vida de ahora en adelante


Hoy, como de costumbre, me he levantado a las “tantas de la mañana” como dice mi madre, yo digo que es muy temprano igualmente para la época del año que es, después de levantarme me mandan a limpiar un poco la casa, salir a comprar un par de cosas para poder hacer hoy la comida, y después de hacer las cosas que de costumbre me tocan, me tiro en el sofá, a ver la televisión y a estar un rato en el ordenador… Algo un tanto “rutina” para mi, ya que siempre termino haciendo lo mismo hasta hoy, es hora de cambiar, de hacer lo que me apetezca a la hora que me apetezca, ya que si no, nunca seré feliz, por qué estar encerrado en una rutina termina agobiando y por tanto no eres feliz, y las cosas hay que hacerlas para que te salgan bien, para que todo te vaya bien y estés a gusto con todo. Y creo que todos tenemos que estar de acuerdo con esto, y lo sé, cuando dices esto la gente dice: “si hiciéramos lo que nos apetece a cada uno, el mundo sería un desastre”, pero las cosas se pueden hacer cumpliendo con las obligaciones, y con lo que te queda de tiempo disfrutarlo al máximo, ver las mil noches con cada luna, y ver los mil días con cada sol.
Desde hoy, yo, todo lo veo diferente, lo veo con más color, con más vida y alegría, ya que desde hoy, para mí, todo va a ser felicidad, con sus altibajos, como los tiene todo el mundo, pero la mayor parte del tiempo sólo será felicidad. 

jueves, 1 de septiembre de 2011

Sentimientos que nadie sabe


Acto seguido a pasar una temporada intentando saber todo lo que sentía, ya que yo no me daba cuenta aún, pensando en que yo seguía queriendo a esa persona que en cierto modo me enamoró por su forma de ser, como nadie lo hizo, pude verle, pasamos un breve tiempo hablando y otras cosas demás, a los días, hablando de todo lo que había pasado, surgiendo diversos sentimientos, pudimos hablar como antiguamente hablábamos, y me di cuenta, que solo le quería como amigo, bueno a lo mejor como algo más, pero sin que surja nada serio, y a quien verdaderamente sigo queriendo, es a esa persona que tanto me hizo sufrir, esa persona en la que la gente opina que no se merece ni un mísero “hola” mío, ya que aunque yo no lo quiera, aún no le he podido olvidar.