martes, 6 de diciembre de 2011

Casi como respirar

Lo siento, eres inevitable, insustituible.
Te intenté cambiar por diversos amores, pero no lo conseguí, solo conseguí engañarme a mi misma pensando en que ya te había olvidado, que un mes alejada de ti iba a funcionar, pero no, en el momento que te volví a ver todo mi cuerpo tembló, tuvo un escalofrío desagradable. Intenté no darle importancia, pensé que eran tonterías, que al que quería era a otro y no a ti, hasta que hace un par de días hablamos un poco de todo, tuvimos una de esas conversaciones de hace un tiempo (la verdad, no lo puedo negar, las echaba de menos)
Al poco tiempo de hablarte, te vi con esa chica, lo único que pude sentir fueron celos, celos por querer ser en ese momento yo la que estaba entre sus brazos; también sentí un poco de rabia mezclada con envidia cuando hablaban de irse su casa, a ver una película, en esa acogedora cama (hace un tiempo esas tardes las pasaba así conmigo).
Así que si me perdonas, diré que te echo de menos, que a pesar de todo lo que sucedió, nunca te he dejado de querer; eres especial, increíble… Tienes algo que desde el primer momento en que te vi salir del instituto, el segundo día de tu primer año en este instituto, me enamora y hace que no pueda desengancharme de ti.
Sinceramente, ojalá logre desenamorarme ya de ti, esto es insostenible… 

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