Antes, hace un par de días, siempre que me ponía a escuchar una canción aparecías tú, y yo sistemáticamente sacaba una sonrisa, cambiaba mi estado de ánimo, era especial. Ahora siempre que la escucho siento como si fuera familiar, como si la escuchara de siempre, sonrío como una tonta recordando una imagen determinada (la segunda vez que la escuché, yo andando hacía mi casa y a la vez viéndote a lo lejos mientras hacías dedo, cuando te cogieron me miraste como para “picarme” un poco, justo se acabó la canción cuando el coche desapareció).
Ya esa canción nunca será indiferente. Siempre guardará tu recuerdo en algún rincón de la tan libre y mágica letra, porque tú eres el Sol del que tanto habla, ya que es lo que necesita alguien para vivir, das la luz para que podamos tender a la razón, das calor para que nadie se quede congelado y por tanto que todo sea acogedor, además das algo especial con lo que haces que todo el mundo sonría cuando se nota tu presencia.
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