miércoles, 5 de octubre de 2011

Despertar sin ganas de levantarme, ya que el pensar en que vas a estar pensando todo el día en lo mismo, solo me dan ganas de dormir y no despertar. A veces doy suerte al instituto por qué ahí paso tiempo sin tener que pensar en nada, pero cuando llego a casa, pensar que tengo que pasar la mayoría de las horas sola me aterra, no por el hecho de estar sola encerrada en una casa, sino por el hecho de que termino dándole vueltas a demasiadas cosas pero siempre las mismas, pero siento en cosas que no debo pensar, porque de un grano de arena termino haciendo una montaña.
Lo que no es extraño, es qué siempre termino pensando en lo mismo, en lo insoportable que es estar viendo a una persona todos los días, después de haber estado 3 meses sin verle, es extraño, tensión acumulada en cada mirada que se cruza, y también cuando simplemente estamos cerca pero ignorándonos. Y me pregunta alguna que otra persona si lo puedo soportar, porque ellos con sólo imaginárselo les resulta raro, pues mejor que no sepan lo que es, por qué sinceramente, no se lo recomiendo a nadie.
Quizás vuelva a revivir el sentimiento, o quizás es qué nunca se ha ido, es una cuestión que, la verdad, no la quiero saber nunca, ya que cualquiera de las dos no me gusta nada, ya que lo único que sería agradable ahora, es poder verle todos los días y que no sienta más que indiferencia.
Así que lo siento, si estoy diferente, callada, sin sacar una mínima sonrisa, que nadie se extrañe, me pasan demasiadas cosas, y algunas son importantes. Lo único que quiero ahora mismo es que todo sea como antes, poder sacar siempre una sonrisa, y alguna que otra siempre termina siendo distinta, es la única que saco cuando veo a esa persona tan veces descrita, es la única que puedo sacar hasta en los peores momentos, y eso casi nadie lo entiende ya que ni yo sé qué tiene esa persona de especial como para sacarme esa sonrisa solo con notar su presencia. 

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